Comentarios de la exposición ENLAZANDO CAMINOS por CARMEN CASTRO INGALATURRE

La búsqueda de los valores esenciales con percepción sensible, frecura intuitiva y goce de los sentidos guía la obra de PILAR JOVANI. Nos llega un aroma creativo pletórico de palpitaciones vitales, afán de efusión, observación emotiva y exquisito gusto que hilvana plasticidad y poesía.
Superada la fase de aprendizaje académico, estudios de dibujo y práctica con diversos materiales y técnicas, encuentra su madurez en una vivencia muy especifica del paisaje, más allá de la realidad inmediata, unos espacios llenos de sugestión.


Son impresiones al aire libre, hundidas en la fuerte raiz de la tierra, de la que emana un silencio lirico en osmosis con ella, dando fuerza a la apariencia.

Con gran capacidad y espontaneidad estructura la composición mientras la espátula, sin ataduras, aumenta las posibilidades de expresión y extiende sobre la tabla abundante materia, oleo y acrílicos.

La libertad de toque suelto y desenfadado, los empastes y la superposición de las capas obtienen ricas texturas que luego trabaja para conseguir, si lo pretende, facies rugosas e incisivas.

Soluciona la perspectiva plano a plano, yustaponiendo contrastadas superficies cromáticas que, desdibujando, absorben la forma.

El color, no siempre convencional, provoca sensación y enfatiza el conjunto con cadencias o fogosos estallidos, siempre en juego con la luz, recurso fundamental.

La gradación de la claridad, casi ausentes las sombras, la vibración de los tonos cálidos, a veces audazmente rutilantes, y la independencia para elegir armonías logran una captación que nunca pierde el ritmo y el equilibrio.

Nada estático. La composición abierta y el efecto de profundidad nos atrae hacia el horizonte o nos saca de él. Y, al deslizar la mirada, descubrimos calidades y matices envueltos por una atmósfera lumínica. En diálogo constante entre la vida y la pintura, experimenta fundiendo y sobre poniendo, a modo de estratos, para hacer brotar manantiales de color en los que se diluyen paisajes y flores con actitud valiente y atrevida.

Cuando PILAR se sienta a pintar es una catarsis, la liberación de todas las tensiones, como si la expansión de la mancha impregnara su espíritu de entusiasmo gratificante.

Contagia emoción estética a la contemplación aspirando un soplo de aire fresco.

Y yo , siento una SOLEDAD ARROPADA...

Carmen Castro Ingalaturre
Catedrática de Historia del arte. Crítica de arte.
Zaragoza, febrero, 2010